Carrera Entreculturas

Una de las formas de salir de la crisis y evitar que en el futuro puedan venir otras más severas, es transmitir a las nuevas generaciones una serie de valores que les puedan servir para acometer con más probabilidades de éxito la que tenemos encima. El esfuerzo, el coraje, la constancia, la lucha por lograr el objetivo, la deportividad, y otros muchos, se pueden palpar participando en una carrera, en la que se comparten experiencias con otros corredores.

En el arco de salida escuchas como han preparado la carrera los que te rodean. Como y cuánto la han entrenado. Que tiempo quieren hacer. La ilusión por alcanzar el objetivo es palpable en todos los que llevan colgado el dorsal. Cuando suena el disparo de salida, todo el mundo se desea suerte, y cada uno comienza su propio reto.

Las sensaciones al cruzar la línea de meta y terminar la distancia, son de absoluta alegría para todos. Gran cantidad de corredores levantan los brazos como si fueran los ganadores aunque el primero haya entrado ya hace rato. Eso da igual. Lo importante es la satisfacción de cumplir tu propio objetivo, y lo demás no importa.

El pasado día 22, la Fundación Entreculturas organizó en el Parque de Madrid Río una carrera para recaudar fondos y material escolar para ayudar a la alfabetización de 500 niños de la región de Ambriz (norte de Angola). Había varias distancias. Desde 350 metros para los más peques, hasta 10 kilómetros para los más talluditos, y me pareció una ocasión extraordinaria para llevarme a un debutante de 13 años.

Era la primera vez que Dani iba a correr 5 kilómetros, y cuando estaba en la salida en pantalón corto, con la mochila con el material escolar que llevaría hasta la meta, ya no se acordaba de que había 1ºC y de que hacía un minuto estaba tiritando.

“¿Crees que aguantaré corriendo todo el rato? “No he entrenado” “¿salimos rápido o despacio? Me estaba haciendo las mismas preguntas que nos planteamos todos los corredores antes de empezar cualquier carrera. El gusanillo habitual …

Como no podía ser de otra manera, finalmente el galopín se hizo los 5 kilómetros del tirón, y encima, cuando llegamos a la meta se quería dar otra vuelta al circuito.

Bienvenido al club Danius !.









Corro, luego pienso.



Estamos hasta el gorro de que nos cuenten las ventajas de salir a correr un rato, así que no voy a machacar también yo con el discurso oficialista del combate al colesterol, que ya nos lo sabemos. El/la que opta por la vida sedentaria, lo hace a conciencia. Está claro.

Pues bien, resulta que la carrera a pie, además de ofrecernos un ratito en soledad en el que la mente reflexiona con más serenidad, ahora resulta que además nos prepara para hacer sudokus o resolver rompecabezas con más agilidad que el resto de la gente.


Ala, seguir sentadit@s ..

San Silvestre 2011


No imaginaba el Papa Silvestre I cuando estaba negociando con el Emperador Constantino el primer Concilio de la Iglesia Católica (Nicea, año 325), que acabaría siendo más conocido popularmente por las carreras que se celebran el último día del año, que por haber sido el Papa en cuyo Papado se legalizó el Cristianismo, bautizando nada menos que al emperador romano que conquistó y refundó Bizancio.

Sea como fuere, cuando sales a la calle hablando de San Silvestre, lo normal es que tu interlocutor te pregunte ¿qué tal te ha ido?, ¿cuánto tiempo has hecho?. Así que nada. Me apunto al carro, y os comento alguna cosilla sobre la San Silvestre Vallecana 2011.

La San Silvestre “oficial” más antigua de la que se tiene constancia, es la de São Paulo de 1924, aunque ésta se celebraba el día 1 de enero en lugar del 31 de diciembre, pues el pistoletazo de salida, coincidía con la última campanada, y consecuentemente con la llegada del año nuevo.

A partir de ahí, el número de San Silvestres fue creciendo en el planeta hasta el día de hoy, en el que rara es la ciudad de mediano tamaño que no organiza algún tipo de evento atlético el último día de año.

La primera San Silvestre Vallecana se celebró en 1964 y tomaron la salida 57 corredores, y en la del sábado …., 38.000. Si, si, treinta y ocho mil personas corriendo desde el Bernabéu hasta el Teresa Rivero.

Para los que andan un poco obsesionados con correr cada vez más rápido, la San Silvestre no es una carrera para ir a batir marcas, salvo que hayas corrido 10 km en carrera homologada dentro de 2011 por debajo de 38 minutos. En este caso, puedes correr la San Silvestre Internacional, o bien, puedes salir en el primer cajón de la carrera popular, de manera que no andes más o menos rápido los 38.000 que llevas detrás de pueden pasar por encima como treinta manadas de ñús.

Como de la Internacional tenemos noticias en todos los periódicos y yo solo la he corrido una vez, hablemos de la Popular. Como os he dicho, la salida se organiza por tiempos (<38', <42', <45', <48', <50', <52', <55', <60' y +60) para que cada uno salga más o menos acorde con su estado de forma. Y aun con eso, es muy difícil superar tus propios registros, pues siempre hay gente que no arranca en su lugar, o se incorpora sin dorsal después de la línea de salida. Se trata pues de una carrera para disfrutar corriendo en compañía de una marabunta, despedir el año haciendo lo que te gusta, e ir preparando el cuerpo para la hidratación posterior a la carrera o tras las uvas ….

No me ponía un dorsal desde la Behobia, y la verdad es que ya iba teniendo mono. La carrera empezaba a las 17.30h, y como había que dejar antes el petate en el ropero, y darse por allí una vuelta antes de empezar a correr para ver el ambientazo, quedé con Juanma a las 16.30h.

Estuvimos deambulando por la zona un poco más de media hora, y posteriormente fuimos a la casilla de salida (como en la oca), para intentar ver el pelotón desde adelante antes del pistoletazo, pues corriendo no te puedes dar la vuelta so pena de ser arrollado por la inmensa turba de corredores.

La sensación de ver a 38.000 personas cantando la cuenta atrás de los últimos diez segundos, es espeluznante. Hace que salgas escopetado al principio, probablemente por el incremento de adrenalina que te ocasiona el formar parte de un grupo que aplastaría sin problemas a los afamados Brave Heart, y por instinto defensivo, pues como os digo, como no corras al principio te pasan por encima.

No os voy a dar el coñazo con el detalle de la carrera completa, pero quedaros con la idea de que todo el recorrido está repleto de gente animando a los corredores. Serrano, Puerta de Alcalá, Paseo del Prado, Atocha … y después de cruzar la M-30 y entrar en Vallekas, cuando empiezas a subir las rampas de la Avda. de la Albufera, el ambiente es espectacular.

El barrio entero está animando "su" carrera. La San Silvestre con más participación del mundo. Desde las ventanas de los edificios o en la calle con los sprays de nieve artificial o serpentinas. Es un espectáculo que solo lo puedes disfrutar corriendo allí. Ninguna otra carrera en las que he participado iguala en ambiente a la Vallecana.

Insisto que no es una carrera para ir a hacer tu mejor tiempo en la distancia, pero para tomársela como mero disfrute y celebración del fin de año, en unión de miles de personas que comparten tu afición, no tiene precio.

Además, de propina, y como fin de fiesta antes de la cena, lo suyo es tomarse unas cañitas por la zona de meta haciendo tiempo hasta que salen los profesionales. La San Silvestre Internacional empezó un poquito antes de las 20.00h, y para entonces, ya habíamos cogido un buen sitio al lado de la línea de meta, dentro del Estadio Teresa Rivero.

En las pantallas gigantes del estadio podíamos ir viendo la evolución de la carrera desde el principio. 28 minutos después de la salida, teníamos al rey entrando en el campo de fútbol a recorrer los últimos 400 metros saludando al graderío. La llegada de Chema Martínez, “el abuelo” (no confundir con el suegro del hombre del saco), fue una vez más la apoteosis. Llegó cuarto a 37 segundos de Gebrhwitet (Etiopía), pero nos da igual. Dobla en edad al primero, y para nosotros es el campeón.

Llegue cuando llegue, Chema siempre gana. Y encima este año, por delante de Jesús España (5º) vigente campeón de España de 3.000m y subcampeón de Europa de 5.000. Chema, eres una máquina.

No obstante lo anterior, haré una mención especial al desconocido ganador de la carrera. Un etíope, del que a los 2 km de la salida, quien estaba viendo la retransmisión en directo - periodistas incluidos -, preguntaba ….. ¿quién es el dorsal 751? …

Olía a liebre, pero lo extraño es que no llevaba a ningún compatriota cerca. A medida que se iba acercando a la meta, iba consolidando su posición con los cuatro primeros, y terminó ganando al sprint al favorito, el eritreo Teklemariam.

Finalmente, el 751, resultó ser “un chaval” etíope de 17 años, de nombre Gebriwet Hagos que debutaba en el 10.000m …. Sin comentarios, pero querido Bekele, si no se nos tuerce el chico, tu record del mundo huele a muerto !!

Por último, y para los que quieran curiosear los tiempos de sus amigos o algún famosote que se dejó ver por la línea de salida (Dani Martín, Manolo Sanchís, Anne Igartiburu .. y otros cuantos), verificar que han llegado a la meta, y no se han quitado un par de minutillos para adornarse, aquí os dejo la clasificación de la popular. Solo tenéis que “pinchar” la opción nombre, e incluirlo.

El año que viene os espero a todos en la San Silvestre huyendo de 2012, que nos va a dar motivos para ello …. Pese a todo, feliz año !!.


Línea de salida a las 17.10h

Se va llenando la salida ..

Máquinas

3 minutos par la salida. Nervios

1 minuto. Mejor no mirar para atrás.

Abrazo en la llegada con un triatleta que me ha convencido

Hidratación en la meta, junto a un espectador con bufanda


Lo dicho, el año que viene allí os quiero ver.


Pico Abantos (San Lorenzo del Escorial)

Fecha: 18 de diciembre de 2.011
Equipo: Alex, Dani, Jorge, Jara y Juan
Cima: Pico Abantos (1.753 m)
Desnivel: 618 m

Después de deshojar el sábado la margarita entre el trialismo y el montañismo, la balanza se desequilibró esta vez a favor de lo segundo, lo que hace que contraiga una deuda con mi Beta y con todos los que me enseñaron a embragar …, que procuraré satisfacer más adelante por este mismo conducto.

A lo que vamos, no hacía una escapada de trekking-ascensión desde que subimos el Pico del Nevero el pasado mes de noviembre, así que había que seleccionar una cima para echarla a la talega este domingo por la mañana.

Y dado que esta semana hemos escuchado tantas noticias sobre la familia real y los movimientos de alguno de sus personajes en el Museo de Cera, era un momento extraordinario para acercarnos al Monasterio de San Lorenzo del Escorial, donde está la cripta en la que reposan los restos de la mayoría de los reyes de España, y el misterioso pudridero en el que pasan 25 años antes de pasar a la Cripta.

La mejor vista del Monasterio, de todo el pueblo, y en general de toda la comarca, la tenemos en lo alto del Pico Abantos, en cuya ladera septentrional Felipe II mandó construir el Real Sitio. Y esto no podía ser por casualidad.

Cuando el primer emperador “global” de toda la historia del mundo decidió construir su tumba en la falda del Monte Abantos, tenía que ser por algo, y la mejor forma de tratar de averiguarlo era inspeccionar el terreno desde el propio Monasterio hasta la cima ….


Risco de Benito y Pico Abantos

Así pues, a las 9.00h estábamos ya pertrechados en el robledal que envuelve el Embalse del Romeral, para comenzar a subir hacia el pico, pese a que a esa hora en El Escorial no hacía ni frío ni calor. Vamos 0º C.

Dejando el embalse del Robledal a mano izquierda, tomamos un camino que finaliza en unas escaleras por las que descendemos hacia el arroyo del Romeral. Vamos realizando el recorrido en dirección contraria a las aguas por una zona de vegetación espectacular. Continuamos nuestro camino, con escasa pendiente, y pronto llegamos a la fuente de la Teja, que queda un poco a la derecha del camino, y algo más adelante alcanzamos la fuente de la Currutaca, ésta queda justo a la izquierda de nuestro itinerario. Vamos caminando por un enlosado de piedra, que hace de funciones de tejado de la conducción del agua del arroyo y que nos permite seguir avanzando por dentro de la vaguada durante un largo tramo.

Una vez concluido este camino de piedra, giramos hacia la derecha para intentar alcanzar el Risco de Benito por su cara sur, e intentar ir por la horizontal desde allí hasta el Pico Abantos.


Vamos para arriba !


Comenzamos la ascensión del tramo de mayor desnivel, y después de una hora caminando nos encontramos al pie del sendero un regalito del que di buena cuenta en la cena: media docena de tricolomas nudum. Todo iba a pedir de boca …


Pie Azul a la cazuela


Lágrimas del Abantos (fresquitas)

A las dos horas y cuarto habíamos alcanzado la caseta del Risco de Benito, donde está la mejor vista de San Lorenzo de El Escorial y de las Machotas. Nos hicimos unas fotos y no aguantamos más de 5 minutos allí, porque el viento que soplaba (a no más de -3ºC) en el mirador era terrible. Además nuestra compañera Jara, no se encontraba muy cómoda pisando el mallazo que gravitaba sobre el vacío …

Desde allí, el camino hasta la cima del pico era coser y cantar. Solo había que sortear un desnivel de 53m, y podríamos disfrutar de las magníficas vistas desde el punto más alto, así que nos dirigimos allí como abantos.


Caseta del Risco de Benito


¿Abantos? Siempre pensamos en el torpe que se lo quiere comer todo, en el sentido de avariento. Pero no. Un abanto es un alimoche. Un ave rapaz semejante al buitre, pero con la cabeza y el cuello cubiertos de pluma, y en sentido general, cualquier buitre. Pues bien, la verdad es que no vimos ningún ejemplar hasta que pasamos a la cara norte - ya en ávila -, y vimos uno en solitario que nos sobrevoló como “botón de muestra”.


Una vez en la cara norte el frío se intensificó en la cima, así que decidimos bajar unos metros rápidamente. Los árboles estaban tan helados, que el expedicionario más junior comparaba la estampa con Las Crónicas de Narnia, y decidió meterse entre los árboles buscando a Aslan para pedirle ayuda para hacer el descenso más rápidamente.


Las Crónicas de Narnia

Como Aslan no acudió en nuestra ayuda, decidimos hacer una parada en un claro soleado y sin viento, para reponer fuerzas dando buena cuenta de un poco de queso, fuet, nueces y unos plátanos que nos llevarían al Escorial con una sonrisa de oreja a oreja !!



Una vez más, cuando volvíamos en el coche a Madrid íbamos rememorando la ascensión, juramentándonos para subir pronto otra cima, y repetir lo antes posible la experiencia.

Morcuera y Canencia

Fecha: 11 de diciembre de 2.011
Tropa: Alberto, Quique, Iván y Juan
Puertos de la Morcuera (1.798m) y Canencia
Desnivel: 651m


Después del repasito que nos dio el sábado el Barça, el domingo había que hacer la penitencia que no harían ni Mou ni sus chicos después de semejante fiasco. Castigo.

Hoy hemos quedado para hacer un recorrido de 40km en bici de montaña con salida y llegada en Miraflores de la Sierra, metiendo por medio los puertos de Morcuera y Canencia. Vamos, un estupendo y relajante paseíto dominical a 0ºC por la parte más oriental del Parque de la Cuenca Alta del Manzanares.

La ruta tenía su emoción fundamentalmente por los parajes que íbamos a transitar, pero la verdad es que había otra cosa. No subía en bici el Puerto de la Morcuera desde hacía la tira, y además, iba a ser la primera vez que lo hacía en MTB. Lo mejor para recordar viejos tiempos, era ir acompañado de amigos con los que hace más de 20 años subíamos el puerto por la carretera, en un pique constante para ver quien enseñaba la matrícula a quien. Buen rollo y flashback a los 22 garantizado. Cargamos las bicis en el coche, y a Miraflores …

Porquerizas, fue el primer nombre que tuvo Miraflores, probablemente por la abundancia de jabalíes que siempre ha habido en la zona. No era un nombre muy atractivo, y cuenta la leyenda que Isabel de Borbón, esposa de Felipe IV, cuando marchaba al Monasterio del Paular por el camino real de la Morcuera, se detuvo para descansar en una meseta de la cima de la Raya, al pie del pico de la Najarra, y contempló Porquerizas. Poco después, la reina se fijó en algunas flores, y le puso el nuevo nombre al pueblo al exclamar MIRA FLORES !!.

A las 9.30h estábamos en Porquerizas a 2ºC y con una niebla espesa, espesa. Como en estas situaciones lo mejor es no pensárselo mucho - no sea que te des la vuelta -, nos pertrechamos para comenzar a subir cuanto antes, confiando en dejar la niebla abajo lo antes posible. Cogimos pues la carretera M-611, para buscar la senda que sube al Puerto.

A 400m encontramos el Mirador de la Virgen, una fuente y monumento a Antonio Robledo Palomino, el Tío Francachela. Un antiguo cazador que libró al pueblo de 219 lobos en el siglo XIX, cuando estos animales eran temidísimos porque se les merendaban al ganado día si, y día también.

Tomar desvío hacia la izquierda


Fuente de La Villa

Del Mirador de la Virgen sale un camino que desciende a mano izquierda hasta el fondo del valle, donde encontramos las fuentes de la Villa y del Cura en un medio de un espectacular robledal. Aquí mismo cogemos una pista que discurre por la ladera oriental del Pico de la Najarra y teóricamente nos llevará hasta el Puerto de la Morcuera.

A mitad de puerto, ya teníamos la niebla por debajo de la altura a la que estábamos. Una vista espectacular nos acompañó hasta la cima, como si estuviéramos volando por encima de las nubes.


Pico de la Najara


En mitad del Puerto, todavía nos reíamos ..


Pico de San Pedro (Aunque parezca el Kili)




Vámonos a coronar

Después de una “subidita” de 10,5km coronamos el puerto, donde la rasca tan impresionante que hacía, se agudiza con la sudada que llevamos encima. Para echarle un poco de calorías al cuerpo, tomamos un poco de chocolate y unas almendras y comenzamos a bajar, buscando la pista que nos llevará al Puerto de Canencia, que estaba a unos 600m de la cima bajando por la carretera. Cogemos dicha la pista, que sale a mano derecha, y tras superar una suave cuesta de unos 3km, comenzamos una espectacular bajada de 9km entre pinares, robles y cascadas de pequeños arroyos en la que disfrutamos como locos.



Una vez en el Puerto de Canencia, cruzamos la carretera que sube desde Miraflores y cogemos una pequeña senda en la que hay una fuente de piedra, donde comenzará una largísima trialera camino de Bustarviejo, en la que tendremos que poner a prueba nuestra técnica, y sobre todo, nuestros brazos, pues debemos bajar frenando ininterrumpidamente para no despeñarnos, al mismo tiempo que vamos levantando la potencia para ir saltando piedras.



La trialera termina en una pista que desemboca en la carretera de Bustarviejo. Seguimos por el asfalto en un ligero ascenso de unos 300 metros, hasta que al otro lado de la carretera, en las proximidades del km. 8, encontramos un bar, y junto a éste, la llamada Fuente del Colladito. Por la parte de atrás del bar, sale un sendero que en un tramo muy corto nos lleva hasta la Cañada Real Segoviana, que discurre por la parte baja de la ladera de las Peñas de Cabeza Arcón. Descendemos por la Cañada hasta que se bifurca en un camino con una puerta que avisa de ganado bravo, y tomando el sendero de la derecha seguiremos bajando y tras cruzar el Arrroyo del Valle, por un puente de cemento con unos agujeros en los que cabe perfectamente un ciclista con bici y todo, afrontaremos una rampa enorme que termina en una carreterita asfaltada de una urbanización, que a su vez, concluye en la carretera de la estación. Ya estamos en Miraflores. Eso si, hasta el coche tenemos otros 2km de subida pasando por la plaza de toros.

Finalmente, y cumpliendo la tradición, tomamos unas cañas para celebrar la excursión, que son pagadas por los tres que hemos “tocado suelo” a lo largo del trayecto. Inexplicablemente, solo se salva Alberto, que ya caerá en la próxima …


Blackout. El apagón

El entrenamiento de esta mañana ha sido diferente. He salido de casa con la idea de correr 8 ó 9 kilómetros para preparar la San Silvestre. El objetivo era acercarme "al trote" desde mi casa hasta uno de los accesos del sureste del Monte del Pardo, y sin darme prácticamente ni cuenta, he corrido sin querer más de quince kilómetros pensando en los personajes de Blackout. Os cuento:

La abundancia de energía en el siglo XX llevó a la humanidad a cometer errores en el diseño de sus abastecimientos” (…) “El mundo se había convertido en un lugar muy peligroso. Los pocos escrúpulos que sobrevivieron al fin del siglo XX, disfrazados de leyes y regulación, se desvanecieron el día que todo se apagó. El mundo se gobernaba por la Ley del más fuerte. Ambos sabíamos que solos no sobreviviríamos

Se trata de una visión dura sobre la situación a la que podría llevarnos un apagón energético. La ambición del ser humano crea a výpadek y karişiklik, que causan en pocos días un caos planetario sin parangón para el que los acomodados urbanitas no estamos preparados.

Un grupo de protagonistas localizados en países de cuatro continentes nos hacen vivir, a veces con desesperación, sus experiencias en un mundo en el que las comodidades más elementales desaparecen de repente. El apagón hace que nuestros protagonistas valoren repentinamente donde les han llevado las luchas entre oriente y occidente, la venganza, el consumismo desmedido, el despilfarro de los recursos naturales y su injusto reparto …

Como contrapunto al caos, encontramos a lo largo del libro extraordinarias y dulces citas a Las Mil y Una Noches - célebre compilación de cuentos árabes, así como varios cuentos Zen, que en pocas líneas nos hacen meditar sobre cuestiones aparentemente nimias, por las que habitualmente pasamos por alto.

Blackout te hará reflexionar sobre el modelo de vida actual, la sobreexplotación de los recursos naturales, y nuestra capacidad para sobrevivir fuera del sistema. ¿Seguridad a cambio de pérdida de libertad? o ¿libertad a cambio de riesgo y sacrificio?; ¿las nueve reglas de los nueve pilares de las corps, o la resiliencia ?

Gaia nos dará la respuesta.

Descárgatelo gratis.




Al otro lado de la valla


En esta guasa de las carreras a pie hay otra figura que, creedme, se entiende aun menos que los que corren. Es el público. Después de ver pasar a los buenos, a los campeones, a los que dan el último arreón antes de cruzar la meta para batir algún tipo de record, se quedan ahí. En su puesto durante más de una hora, para animar a los miles que viene por detrás, y ver durante a un par de minutos a su conocido desguazado arrastrándose para cruzar la meta. Incomprensible.

Igual esto explica algo.

Carta recibida de una sufridora nata:

"¿Porqué corres si nunca ganas?. Esto es lo que escuchamos cuando un corredor le cuenta a un profano lo que hace.

Yo también dije esa frase un día. Una piensa que está loco, ¿Es que no puede hacer footing un rato como todo el mundo? Nooooo …, Si el corre, tiene que correr maratones, medias maratones …

Todo cambia cuando lo vives desde dentro, cuando los disfrutas con ellos. Entonces, te das cuenta de que hay otros 20.000 locos como él, que a su vez arrastran a familiares o amigos.

Como una gripe pasajera, invadimos pequeñas ciudades y otras veces no tan pequeñas. Las llenamos, las desordenamos, las revolucionamos, y luego, como un virus pasajero, nos vamos dejando a la ciudad agotada aunque satisfecha al mismo tiempo por haber sido el lugar del evento.

Los que no corremos nos colocamos al otro lado de la valla, con las cámaras a punto.

Esta vez hemos elegido un buen lugar a 200 metros de la meta. Tenemos buena visibilidad, y mientras esperamos, hacemos amigos, compartimos con ellos las referencias de quien venimos a animar; su marca, en que tiempo le esperamos hoy, en que cajón sale … etc.

Pasa una hora desde que salieron los primeros corredores, y llegan los honorables. Son algunos de aquellos que participaron en la primera convocatoria hace ya 47 años, y que han salido con preferencia para ser homenajeados.

Tras ellos comienzan a pasar los primeros en categoría discapacitados. Seres impresionantes. Me acuerdo de ellos cada vez que alguien pone una excusa barata, diciendo que no puede hacer algo, cumplir una ilusión, un sueño…

Mi cuerpo se pone alerta. Llegan los ganadores. Primero, como casi siempre dos atletas africanos. Seguro que Keniatas o Etíopes. Donde vayas, los ves ganar. Esta vez van seguidos de otros dos corredores españoles. Al rato, tras ellos, aparece la primera mujer que a batido record. Comienzan las emociones.

Pasan los segundos y aparecen pequeños grupos de corredores, dispersos. Tras ellos llega la avalancha, miles de personas pasarán delante de nosotros en una hora y poco más.

Impresionan sus caras. Lo dicen todo; unos emocionados; otros agotados pero satisfechos; algunos parecen zombis, y cuando uno los ve se preocupa. Tienen la mirada perdida en el horizonte, sus ojos desesperados buscan la meta, tienen sus fuerzas al límite. Lo saben, pero no están dispuestos a rendirse ahora.

En ningún tramo de los 20 kilómetros que dista Behobia de San Sebastián, están solos. Miles de voces les llaman por su nombre, les animan, les dan energía.

Siguen pasando como una manada por la sabana. Entonces piden por megafonía a todos los corredores que están entrando en línea de meta, que den palmas al ritmo de la música. Como un resorte, todos levantan sus brazos y aplauden sin dejar de correr.

Miles de escenas emocionantes convulsionan tu cuerpo, tu mente, tus sentimientos. Una mujer anda desorientada, su cara color verde. Dos voluntarios acuden corriendo, y la sujetan cuando está apunto de caer. Le señalan la camilla, pero ella echa sus brazos para atrás, se libera de quienes la sujetan, se recompone y sigue corriendo.

Es impresionante. Cada corredor pendiente de su crono, su ritmo, sus pulsaciones, su marca, pero absorbiendo todo lo que pasa a su alrededor. Si un compañero se para a su lado, le ofrecen su agua, le empujan para que siga, le ofrecen su mano aun sabiendo que con esto perderán alguno de esos segundos que para ellos son tan preciados.

Me emocionan esos detalles. Tengo que clavarme una uña en la palma de la mano para controlar una lágrima que se empeña en escapar de mis ojos. No se si podré resistir hasta el final.

Termina la carrera y todos invadimos el paseo marítimo junto al ayuntamiento. Ellos se abrigan, estiran y todos comentamos la llegada. Es el momento de encuentros, abrazos, besos y palmadas en la espalda.

¿Quién dijo que no ganan nada? Ganan el haber conseguido su reto, mantenido o mejorado su marca, el haber disfrutado de esta locura compartida junto a otros 20.000 locos que como ellos practicaron el compañerismo y disfrutaron con todos sus sentidos.

En pocas horas cada uno regresaremos a nuestro lugar de origen. San Sebastián, desordenada, queda en calma, y mañana no habrá ni rastro de que estuvimos allí.

Ellos (los corredores), felices, con la adrenalina a tope, doloridos algunos, con ampollas otros. Hoy les costará dormir, pero pocos en el mundo se sentirán tan felices y satisfechos.

Los que estuvimos al otro lado de la valla, también dormimos felices y agotados.

Muchas felicidades. Gracias por compartir con nosotros tantas emociones.

Hasta la próxima."